sábado, 30 de noviembre de 2013

Yo fui el médico del diablo.



Este libro junto con otros que pertenecen a una colección llamada Archivo secreto, lo encontré en Sanborns.
Como saben siempre voy a ver las novedades editoriales y como era de esperarse por el tema, me llamó la atención.

La portada de mi libro es bastante diferente, ya que se trata de una nueva edición del 2013, y cuenta con 190 páginas.

Yo fui el médico del diablo es una novela que se publicó por primera vez en 1973 por el autor Enrique Sánchez Pascual, quien utilizó como seudónimo el nombre Karl Von Vereiter, y que es el nombre del protagonista de esta historia.

Karl, un médico alemán de 28 años, durante la Segunda Guerra Mundial, trabaja en un sótano que sirve como hospital.
Ahí trata de curar a los soldados heridos por la guerra, aunque con el material en pésimo estado y la baja calidad de los medicamentos, no puede hacer mucho por estos hombres.

Un día le informan que su madre ha muerto y regresa a Berlín, donde vivió antes de la guerra.
Él viaja para despedirse de su madre y reencontrarse con su amada, sin embargo, al regresar una sorpresa lo espera.

Su destino lo lleva a ser un preso político en Dachau, uno de los campos de concentración de los nazis en donde, su profesión como médico le da... "privilegios".

Karl sabe que su condena en Dachau le cambiará la vida, pero no tiene idea de lo que vivirá ahí, de lo que sus ojos verán y de lo impotente que se sentirá.
En Dachau encontrará al verdadero infierno.

*

Yo fui el médico del diablo es una historia muy estremecedora y terrible como todas las historias que tratan del Holocausto nazi.
Hay episodios que resultan muy fuertes, tanto que al comenzar a leerlos me daban ganas de saltarme él párrafo.

Lo que ocurre dentro del campo de concentración donde está Karl, son cosas que seguro ya han leído en otros libros, pero no deja de ser terrible y además, como siempre nunca dejarás de preguntarte (como yo), cómo es que el ser humano ha sido capaz de hacer cosas tan abominables a lo largo de toda la historia.

Es un libro para valientes, y en la parte media del libro trae algunas imágenes.

No recuerdo exactamente su costo, pero aproximadamente es $150.

domingo, 24 de noviembre de 2013

El enigma de las sombras de David Morrell



Publicado por Vía Magna y distribuido por Editorial Océano.
La edición de bolsillo cuenta con 482 páginas.

Drew McLane es un hombre de edad madura que un día decide abandonar su vida pasada y terminarla en un lugar apartado del mundo, pidiendo por su alma y rogando no ser condenado por sus acciones.

El día que decide abandonarlo todo, se presenta ante un sacerdote encargado de seleccionar a los hombres que están dispuestos a pasar los restos de sus días en un monasterio de Cartujos.
Estos hombres que solicitan ser parte de los monjes deben ser cuidadosamente seleccionados, y al ver el sacerdote lo joven que es Drew lo rechaza de inmediato.
Sin embargo, Drew guarda un secreto que revela bajo confesión al sacerdote y es aceptado en el monasterio.

Muchos años pasa Drew con los Cartujos, hasta que una noche un extraño suceso dentro del monasterio lo pone en alerta y abandona el lugar.

Al parecer alguien, de su vida pasada ha descubierto su mentira y lo está buscando.

Política, venganza, sectas religiosas, terrorismo y un sin fin de cosas persiguen a Drew, y tiene que averiguar quién es la persona que lo persigue y porqué.

*

El enigma de las sombras, es un libro que compré hace algunos años en la página web de Mixup.
Me costó $30 y sinceramente desde el momento en que llegó a casa, no me llamó la atención leerlo, así que pospuse su lectura hasta ahora.

Es un libro con una historia muy entretenida y para nada predecible. El autor mezcla tantos temas que logra mantenerte interesado la mayor parte del tiempo, aunque hay algunas partes que se vuelven un poco tediosas.
El ritmo de la lectura es bastante bueno y pude disfrutarlo por completo.

Considero que es una historia buena, no tan emocionante como otros libros que tratan de conspiraciones, pero vale la pena, además es un libro que pueden encontrar a un costo muy bajo.

El final me gustó bastante, es inesperado pero un poco triste.

Después de terminarlo, sentí que fue como un respiro a otros libros que he leído y que estoy leyendo, así que quedé satisfecha.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Maestros del cine: Charlie Chaplin



El pasado viernes 15 de noviembre, fui a la FILIJ 2013 que se lleva acabo en el CNA de la Ciudad de México.

Mi principal razón de ir era conocer a Antonio Malpica, autor de una trilogía juvenil de terror muy padre de la cual les hablaré en unos pocos días, y además pude ver algunas novedades de editoriales y adquirir algunos títulos.

Entre los títulos que adquirí, se encuentre este ejemplar que habla sobre Chaplin, uno de mis actores favoritos.

Desde hace varios años, disfruto mucho del trabajo de este señor. Sus películas son obras de arte que contienen diferentes críticas sociales y políticas, y además están llenas de sentimiento.

La primer película que vi  de Chaplin fue la de La quimera de oro, si ustedes conocen el trabajo de este señor y han visto la película, no podrán olvidarse de la famosa escena con los tenedores y los panes.

Charlote, es el nombre de su personaje más conocido, es protagonista de una gran cantidad de cortos y largometrajes que valen la pena ver.

En este pequeño libro distribuido por Editorial Océano, que cuenta con 102 páginas, nos cuentan a grandes rasgos la vida y obra de Chaplin.

Nos cuentan brevemente cómo fue su infancia, cómo es que pisó por primera ocasión un escenario y cómo fue el camino que lo llevó a ser un actor y director de fama internacional, que además creó un personaje con el que la gran mayoría de la sociedad se identificó y que sin duda alguna, le ha dado un lugar muy especial en la historia del cine.

He de decirles que, he visto varias películas de Chaplin y yo creí que ya había visto casi todo su trabajo, pero al leer este libro he descubierto algunos cortos con Charlote que no tenía idea que existían y que buscaré para poder apreciarlos.

Si no han visto nada de Chaplin, les recomiendo mucho que busquen cualquiera de sus trabajos, sobre todo aquellos en los que sale Charlote.
Son historias que los harán reír, llorar y pensar. Las disfrutarán mucho. Y algo que me encanta de esas películas es que puedes verlas mil veces y seguirás riendo y llorando como la primera ocasión que las viste.

martes, 22 de octubre de 2013

La mujer que arañaba las paredes de Jussi Adler Olsen

 
 
 
 
 
Jussi Adler Olsen es un escritor de origen danés de novela policiaca, muy famoso en su lugar de origen y sobre todo en la parte central de Europa.
 
Como saben me gusta mucho este género, y últimamente he tenido mucho amor por los autores suecos, pero me encontré con este señor que no conocía y que no es de Suecia.
 
Este libro de Olsen lo compré hace ya varios meses, en una de mis idas a Sanborns para ver novedades. Me llamó la atención más que nada la portada del libro, y según el breve resumen de la contraportada prometía ser una historia interesante.
Compré el libro y cuando llegué a casa se quedó un poco olvidado.
 
La verdad es que inmediatamente después de comprarlo, mi interés por leerlo se esfumó, y simplemente no me habían dado ganas de conocer la historia.
 
Si me siguen en Facebook, sabrán que hace algunos días les comenté que durante el mes de octubre trataría de leer los libros de edición de bolsillo que tengo, así que esa es la razón principal de que finalmente me haya decidido a leer este título.
 
Brevemente les cuento la historia.
 
En el 2007, el gobierno en Copenhague ha decidido crear un nuevo departamento dentro de la policía.
En este departamento se trabajará únicamente con casos viejos que nunca fueron resueltos y deciden llamarlo: Departamento Q.
 
El policía encargado de este departamento, acaba de reincorporarse al trabajo después de haber sufrido un ataque durante la investigación del lugar de un crimen. Él y sus dos compañeros que se encontraban en el lugar tuvieron una muy mala experiencia.
 
Carl Morck es el nombre del policía encargado del Departamento Q. Es un hombre muy experimentado en el campo y de alguna forma sus jefes creen que ponerlo al mando del nuevo departamento es un "premio".
 
Carl se muda a su nueva oficina y como solicita apoyo de una persona, sus jefes le mandan a un hombre con pinta árabe, misterioso y con un oscuro pasado del que no quiere hablar. Este hombre será encargado más que nada de hacerle compañía a Carl en su muy apartada oficina, sin embargo, poco a poco el hombre extranjero va mostrando que tiene más habilidades que trapear pisos.
 
Sobre el escritorio de Carl hay montañas de casos antiguos a los que debe dedicar atención, pero nadie lo presiona y tiene todo el tiempo del mundo para dedicarse a ellos.
Pero su compañero de trabajo es muy curioso, y decide tomar un folder cualquiera y comienza a leerlo.
 
El folder tiene un caso ocurrido cinco años atrás.
 
En el 2002, Merete Lynggaard, una joven mujer con un carrera prometedora en el mundo de la política desaparece. Nadie supo qué fue lo que le pasó, no se encontró el cuerpo y no hubo testigos de nada. Por más que investigaron el caso, los policías nunca encontraron una pista a que poder aferrarse y finalmente decidieron cerrar el caso.
 
Carl y su compañero deciden ponerse a revisar las investigaciones y se dan cuenta de que hay varias inconsistencias en los reportes realizados cinco años atrás. Y poco a poco esta pareja va trazando un camino que parece conducir a algún lugar.
 
Han pasado cinco años y las probabilidades de encontrar a Merete con vida son casi inexistentes, pero la intriga obliga a ambos hombres a descubrir qué fue lo que le pasó.
 
 
La historia está narrada en tercera persona.
 
Por un lado en el 2002, nos dicen qué ocurre en la vida de Merete y,  por otro nos cuentan cómo va desarrollándose la investigación en el 2007, hasta que ambas historias se juntan en el mismo tiempo.
 
Es una historia llena de misterio. Va la narración tranquila, pero en ningún momento resulta aburrida.
Los personajes son tipos que definitivamente se gana a los lectores.
Desde el momento en que Merete desaparece del mapa no dejé de hacer conjeturas de quién la había lastimado y porqué, pero nunca logré dar con el culpable, y cuando por fin lo descubre el autor... no pude más que sentir tristeza.
 
Es el primer libro de novela policía danesa que leo, y me gustó mucho. Me quedé con un buen sabor de boca.
 
Es entretenida la forma de escribir de Olsen, y no se parece en nada a la de Larsson, Jungstedt o Läckberg. Estos últimos, me han hecho sentir a los largo de sus historias suspenso, y emociones diferentes. Me han hecho ser como un personaje más de sus historias.
 
Olsen más que nada me hizo sentir tristeza y mucha angustia por Merete, por no saber qué había sido de su vida.
Quizás no me sentí como uno más de sus personajes, pero me gustó mucho lo que leí. No sé bien como explicarlo, pero vale la pena la historia. Algo diferente a mis amados escritores suecos.
 
Me gustó el libro y definitivamente la próxima ves que vaya a una librería compraré el libro dos de esta serie del Departamento Q.

Departamento Q se ha convertido en un fenómeno en Europa que la harán para televisión, y sería interesante verla. Pero primero quiero leer todos los libros.

lunes, 14 de octubre de 2013

Concurso Día de muertos 2013.




Hola chicos, les dejo las bases para el concurso de día de muertos de este año.

Cualquier duda que tengan no dejen de preguntarme dejando su comentario en esta entrada o por inbox al Facebook.


BASES.

Este año el concurso será de calaveritas literarias.

Para los que no son de México, una calaverita es una tradición de nuestro día muertos. Consiste en crear una composición en verso retratando a una persona (familiar o famosos) de forma divertida.
Es como un epitafio. La persona no debe ser precisamente alguien que murió.

Ejemplo:

Estaba Moni leyendo
su libro de terror
llevaba varias noches
sin poder dormir

Tenía los ojos hinchados
y los dedos congelados
y por más frío que hacía
ella no dormía

Pasaba página tras página
y leía y leía.
Las manos le temblaban
pero ella no se detenía.

Las noches eran cada ves más frías,
y ella seguía leyendo
el clima ya no sentía
y poco a poco se fue durmiendo.

Una noche
el frío fue brutal
que la pobre niña lectora
no pudo más.

Se congelaron sus deditos
sus ojitos se secaron
y esa pobre lectora
se fue a leer con los muertitos.

 
La calaverita puede ser larga o corta, tú decides.
El requisito es que deberá ser para tu autor favorito, o basada en personajes de tu libro favorito.


1. Podrán participar todas las personas que sigan a Hexe Bibliothek en Facebook o YouTube.
2. El concurso es internacional.
3. La fecha de recepción de calaveritas será  del 15 hasta el 31 de octubre a media noche, hora Ciudad de México.
4. Deberás enviar tu calaverita al correo hexebibliothek@outlook.com con asunto: día de muertos 2013. Los trabajos que sean enviados a Facebook o por mensaje privado a YouTube NO PARTICIPARAN.
5. Tu calaverita deberá ser firmada con un seudónimo y deberás incluir también tu nombre de usuario de Facebook y YouTube.
6. Cada persona podrá participar con una calaverita. Si envías más de una, solo tomaré en cuenta la primera.
7. El día 1 de noviembre, subiré todas las calaveritas a un álbum de Facebook, donde podrás votar por tus favoritas hasta el 7 de noviembre. Las dos calaveritas con más votos serán las ganadoras.

Cada ganador se llevará un libro de acuerdo a la temporada.
Los títulos que se podrán ganar son:


¡Participa!




IMPORTANTE:

Enviado el premio al ganador, no me hago responsable de posibles pérdidas por parte del servicio de paquetería.

El traje del muerto de Joe Hill




Me llevé dos sorpresas a leer este libro.

La primera es que yo no tenía idea de que Joe Hill es hijo de uno de mis autores favoritos del género del terror: Stephen King.

La segunda, es que este libro me agradó bastante.

El libro lo tengo desde hace como tres años. Lo compré porque lo vi en la página de Mixup y estaba a un súper precio y por ser de fantasmas me llamó la atención.
Pero ya cuando lo tuve en mis manos, simplemente no se me antojaba leerlo. Siempre que terminaba de leer algún libro y El traje del muerto se cruzaba en mi camino, decidía apartarlo y leer cualquier otro.

El caso, es que en este mes de octubre me propuse leer todos los libros de edición de bolsillo que tengo. Ya había elegido otro título para comenzar, pero por fin nació la curiosidad por saber de qué iba la historia de este libro y comencé a leer la primera página.


El traje del muerto publicado por Punto de lectura, cuenta con 486 páginas y esta narrado en tercera persona.

La historia trata de un hombre llamado Jude de unos 50 años, estrella del rock y con una vida bastante.... complicada y llevada a los extremos. Este hombre tiene algunos años retirado de los escenarios, vive en su casa con dos perros, su secretario y una novia gótica mucho más joven que él.

Jude es un hombre curioso y de gustos peculiares. Tiene una colección de artículos que tienen que ver con lo sobrenatural. Todos esos artículos han sido regalos de fans o han sido obsequios de algún amigo o conocido.

Un día, el secretario de Jude navegando por internet encuentra una página en donde se está subastando un traje bastante viejo y feo.
La persona que publica esa subasta dice que es el traje de un familiar que ha muerto y el fantasma de esa persona está aferrado a la prenda. La señora cansada de que el fantasma ronde por la casa y de que su pequeña hija no pueda vivir tranquila, decidió ponerlo a la venta al mejor postor. Asegurando que el fantasma de la persona irá a donde vaya la prenda. Una ves concretada la compra no habrá devoluciones y el nuevo dueño es quien deberá lidiar con el fantasma.

Jude decide comprar la prenda y da su mejor oferta.
Al poco tiempo, un servicio de paquetería llega a las puertas de su casa con una extraña caja de color negro en forma de corazón, y dentro de la caja está el traje.

Apenas sacan al traje de su empaque sucede un pequeño accidente a la novia de Jude que en apariencia no tiene importancia, y esa misma noche el fantasma del dueño original del traje se aparece en la casa.

A partir de este momento comienzan a pasar muchas cosas para nada agradables.
No ha sido la mejor compra de Jude, y cuando habla con la vendedora del traje, se da cuenta que el fantasma no es cualquier persona. El muerto busca venganza y esta decidido a acabar con la vida de la estrella de rock y de todas aquellas personas que lo rodean y que estarán dispuestas a ayudarlo.


El autor te atrapa desde el primer capítulo donde Jude decide comprar el traje y te quedas intrigado con saber qué sigue después de la compra que no podrás dejar de leer.

Los personajes son fantásticos. Tienen personalidades que te agradarán y además harán muy agradable la lectura.
Odié con todas mis fuerzas al fantasma del traje y a la mujer que lo vendió. Son personas enfermas y monstruosas. Y sufrí la angustia de esta peculiar pareja al intentar escapar del fantasma y no hallar una salida.

Toda la historia desde que sacan al traje de su caja es de lo más entretenida, angustiante, emocionante y muy triste cuando comienza a salir la verdad a la luz.

No me pareció una historia de terror, aunque sí es terrorífico lo que sucede con las mujeres que son familia del muerto.

Es una historia original y me parece que hay que leerla sin prisas para disfrutarla por completo.
Si tienen gusto por historias de misterio y de fantasmas, esta les agradará.

Es el primer libro de leo de Joe Hill, no esperaba mucho de la historia pero me encantó.
Espero poder adquirir pronto Fantasmas, porque definitivamente me quedaron ganas de leer más del trabajo de este señor.

viernes, 4 de octubre de 2013

El arte del asesino de Mari Jungstedt


El arte del asesino es la cuarta entrega de la serie de Gotland de la autora sueca Mari Jungstedt.

Esta serie tiene como personajes principales al comisario Anders Knutas y al periodista Johan Berg.

La edición de bolsillo (que yo tengo)  es narrada en tercera persona, está publicada por Océano exprés y cuenta con 350 páginas.


La historia comienza con la terrible escena de un hombre colgado de una de las puertas más emblemáticas de la ciudad de Gotland; la muralla de Visby.
Es una puerta enorme y muy alta. Todo parece indicar que ha sido un suicidio pero cuando los policías bajan el cuerpo del hombre, se dan cuenta que probablemente no lo es.

Este hombre es un personaje muy conocido en la ciudad, ya que su negocio es una galería de arte que ha sido frecuentada por muchos de los habitantes y personalidades de otras ciudades.

Después de que los policías descartan el suicidio, comienzan a aparecer datos muy extraños.
Por ejemplo, que el hombre Egon Wallin (el hombre muerto) había dispuesto que todas sus pertenencias fueran transportadas a un nuevo domicilio, sin que su esposa estuviera enterada.
Al parecer, el hombre comenzaría una nueva vida lejos de todos y de todo, sin que nadie supiera el motivo.

Posteriormente, en un museo de arte es robada una obra muy famosa llamada El dandi moribundo.
Los datos que surgen a lo largo de toda la investigación, no aclaran las cosas y los policías se ven más confundidos.

Parece que Egon Wallin, no era un hombre tan honorable, lo relacionan con el tráfico de obras de arte y hay alguna relación no clara entre el cuadro robado y el hombre asesinado.

Por otro lado Johan, comienza a hacer su propia investigación. Poco a poco se va acercando al asesino, pero al culpable de todo no le agrada que el periodista comience a indagar en su trabajo.



Excelente libro.
Nuevamente Jungstedt, me atrapó en su historia. Es inevitable que te enamores de los dos personajes principales, parecen muy reales y tienen personalidades que sin duda te agradarán.

Me sorprendió mucho saber quién era el culpable de todo ya que este personaje no tuvo una gran presencia en toda la novela.

El final me agradó. Por un lado termina todo muy claro con el caso y los policías, y por el otro, te deja una pequeña duda sobre qué pasará con los planes de Johan, quien al final es el más afectado en la historia.

Sin duda, Jungstedt es una de mis escritoras suecas favoritas.



domingo, 2 de junio de 2013

Sueños zombi 2

Era tarde, mis hermanas y yo caminábamos a la salida de Ciudad Universitaria.
Concluído el día escolar, no había cosa más hermosa que caminar por los jardines de la Universidad, a esa hora del atardecer los ratos del Sol iluminaban de anaranjado las hojas de los árboles. Era un espéctaculo hermoso.

Caminábamos las tres juntas. Ibamos hablando de lo que había pasado a lo largo del día y no poníamos mucha atención a las personas que se cruzaban en nuestro camino.

Al llegar a las puertas de CU, escuchamos un ruído. Una queja de alguien que ha sido lastimado.
Nos detuvimos, escuchamos y seguimos caminando.
Cada paso que dábamos nos acercaba más a esa persona, pero no lográbamos ver nada.

Unos metros más adelante, fuera de CU había una especie de jardín undido, ahí lo vimos.

Eran un hombre joven, de nuestra edad. No podía tener más de 25 años.
Estaba acostados sobre el cesped y el cuello... ¡oh dios mío! estaba completamente desgarrado.

Él intentaba comunicarse, quería decirnos algo pero no lográbamos entender nada.
Comenzamos a pedir ayuda y poco a poco los estudiantes que se paseaban por ahí se acercaron.
Unos tipos bajaron al jardín para sacarlo, pero cuando intentaron levantarlo el joven herido dió matozasos y los alejó de él.

Alguien llamó al hospital para pedir una ambulancia, pero después de un buen rato no había rastro de ella. Nos quedamos ahí, pasaba el tiempo y el chico se tranquilizó un poco y entonces pudo hablar.
-Déjenme- dijo- ¡No sean tontos, váyanse de aquí!- sus ojos eran terror puro, mientras hablaba le salía sangre por la boca.
-Ya pedimos ayuda, no debe tardar...- respondió alguno de los espectadores.
-No lo entienden...- el joven lastimado comenzó a toser de una forma horrible que todos nos hicimos para atras. -Las cosas se van poner muy mal. Vayan...a casa. Salven sus vidas.- Todos creímos que estaba loco, que comenzaba a delirar. -Van a sotarlo...y cuando lo hagan todo se irá a la mierda- cada vez que hablaba su voz era más baja, apenas podíamos escucharlo.

Varios nos miramos. Una chica dijo "pobre loco". Y alguien más le preguntó -¿A qué te refieres? ¿qué van a soltar?
El herido gritó con todas sus fuerzas - ¡Lárguense idiotas! ¡Déjenme! Vayan a casa y cierren todo...o van a morir.
El herido siguió repitiendo esto último con voz muy debil. Esa frase nos asustó a todos y comenzamos a movernos en difentes direcciones. Algunos que iban a clases decidieron no ir, y mejor se regresaron a sus casas.
Mis hermanas y yo, caminamos juntas a toda prisa. Aterradas. No sabíamos si el tipo estaba loco o no, pero mejor no arriesgarse. Nos fuímos a casa.

*

San mateo Xalpa, es un pueblo pequeño al sur de la Ciudad de México. Ahí vivíamos.
Ya no tenía la apariencia estricta de un pueblo, pero algunos días aun pordían verse borregos y caballos caminando por las calles.

Ya había caído la noche cuando llegamos a casa.
Tuvimos que bajarnos un poco antes del camión y seguir a pie.
La calle estaba muy tranquila, eran las 7pm y no había rastro de autos. Todo era silencio.
Teníamos compañía de algunas personas que tambien tuvieron que bajarse antes. Nadie decía nada.
El único ruído eran nuestras pisadas.

Depronto en la dirección contraria a la que caminábamos apareció un autobus. Iba lleno de gente, muy lleno en realidad. Había personas que viajaban en el techo del camión.
Algunos llevaban palos en las manos. Todos iban gritando, aparentemente de alegría.

Los que caminábamos, seguimos con la mirada al camión, pero no le dimos mucha importancia.
Nadie dijo nada.

Un par de minutos después, apareció un segundo camión. Igual al primero iba lleno de gente, todos gritando, y entre todos los gritos se distinguó - ¡pobres idiotas! ¡están muertos! - y muchos comenzaron a reírse.

Eso nos hizo parar. Esta vez si hablaron -¿qué está pasando?- preguntó un señor, pero nadie le contestó. Solo siguieron las risas.

Pasó un tercer camión y atrás de él, una multid de gente corriendo y pidiendo a gritos que los dejaran subir. Había gente de diferentes edades, niños incluso. Todos corriendo y en sus rostros solo se distinguía miedo.

Algo no estaba bien. Nos asustamos. Intentamos detener a alguien para que nos dijera qué pasaba, pero nadie se detuvo.

Pasó la gente corriendo y pasaron dos camiones más. Después nuevamente silencio. Pero ahora era un silencio aterrador. Nadie se movió, estuvimos ahí unos minutos, sin decidirnos a ir a casa o a seguir a los camiones.

-¡Alguien viene!- dijo una señora. Miramos en la dirección de donde habían venido los camiones y sí, unas cuantas personas venían caminando. Es sus rostros nuevamente se veía miedo, pero caminaban silenciosos.

Un joven que encabezaba al grupo de personas se detuvo al vernos. - No vayan. Han soltado algo que cambia a las personas y todos estámos huyendo.

Mientras hablaba, observé a las personas que venían con él y ahí econtré a mi madre. No sé qué había pasado con los demás pero ella estaba ahí. Caminé junto a ella y mis hermanas me siguieron.

Mamá no dijo nada, tenía mucho miedo.

-Acabamos de ver pasar camiones con mucha gente dentro ¿a dónde van? - preguntó una chica.
-No lo sabemos. Había un mensaje en la radio que ofrecía ayuda, pero creemos que es una trampa. Parece que todos los que viajan en esos camiones serán usados para esparcir un virus. No se suban a los camiones. Nosotros nos vamos, no sé a dónde. Queremos ocultarnos donde sea.

-Pero...-quizó continuar la chica, pero él lider del grupo no la dejó.
-No podemos quedarnos en las calles, cuando... esas personas infectadas son peligrosas. Ya vimos como matan a la gente, parece...rabia. Se los comen.

Todos nos miramos.

-Pueden venir con nosotros, no sabemos qué pasará pero trataremos de seguir con vida. Si quieren ir al pueblo, pueden hacerlo pero es bajo su propio riesgo. Nosotros no vamos a regresar.

En silencio se decidió. Caminamos en un solo grupo siguiendo a ese joven y a otros dos.

Caminamos toda la noche y al amanecer....

*

Al amanecer aparecieron los primeros infectados.

Estábamos muy cansados y nos habíamos sentado en las banquetas un rato.
Un niño que anbada jugando con  un bote los vió. Al instante todos nos pusimos de pie y comenzamos a correr.

Algunas personas, que se quedaron resagadas fueron capturadas por ellos.
Eran humanos sin duda, pero parecía que se estaba pudriendo. Tenían uñas largas, la piel les colgaba y sus ojos...estaban muertos.

Con las uñas rasgaban la piel de sus víctimas, los mordían en el cuello, lamían la sangre y se los comían a mordidas.
Cuando alguno de ellos capturaba a alguien, todos los demás infectados se iban sobre la misma persona. Alcancé a ver como a una mujer le abrían el vientre y comenzaban a sacarle los intestinos, se peleaban por ellos.

No pude más. Corrí como loca detrás de mi gente.
Tocábamos puertas esperando que alguien nos abriera. Nadie abrió, o todos se habían marchado en los camiones.

Seguimos corriendo sobre la calle inclinada. Mucha gente adulta no podía más y por suerte, llegamos a una casa donde una viejita nos abrió y nos dejó pasar a todos.

Entramos desesperados, todos entramos en la primer habitación que vimos.
La señora cerró la puerta de la calle y nos siguió.

A lo lejos, y através de la rejas cubiertas por una enredadera del jardín, vimos como los infectados pasaban con su lento andar, se escuchaban gritos de agonía de algunas personas que se habían quedado en el camino.

Nos olían. Nos dimos cuenta porque todos se quedaron frente a la casa de la anciana, estuvieron un buen rato ahí, parados, confundidos. Esperando.

Pasáron nuevamente camiones llenos de gente y entonces ellos abandonaron la guardia frente a la casa y los siguieron.

*

La reja del jardín daba a la calle, pero la enredadera la cubría por completo.
Después de una hora de estar apretujados en la misma habitación decidimos salir.

Teníamos miedo de que ellos lograran vernos, y cuando salimos al patio nos dirigimos a la parte trasera de la casa.

Eramos aproximadamente ciencuenta personas.

La anciana sabía lo que pasaba afuera, pero decidió quedarse en su casa y no salir a la calle pasara lo que pasara.Sú única compañia era un viejo perro pastor alemán que tambien tenía dificultades para moverse.

Nos dió agua, no había más.

Muchos se acostaron en el cesped para descansar, algunos se durmieron y otros no pudimos dormir, la angustia de saber que corríamos peligro nos hacía estar alerta.

Al medio día, la paz que había tomado lugar en la casa y en la calle desapareció.

A lo lejos escuchamos algo muy raro, como un zumbido que cada vez se hacía más fuerte.
Uno de los líderes del grupo se acercó a la reja de la calle a observar y lo que vió no era nada bueno.

Una procesión de infectados venían arrastrando los pies lentamente.
No sabemos de dónde habían venido ni cómo se habían juntado tantos en un solo grupo, pero ahí estaban. Amenazantes. Hambrientos.

El miedo comenzó a instalarse en nuestro grupo. Los niños comenzaron a refugiarse con los adultos y algunos a llorar. Intentamos guardar silencio, nada de ruído para no llamar la atención.
Estaba funcionando. Ellos pasaban frente a la casa sin notar nuestra presencia.

Nos habíamos olvidado del perro hasta que comenzó a ladrar. Entonces sí pusieron atención a la casa.
Comenzaron a amontonarse frente a la puerta de la calle, se pisaban y empujaban. Golpeaban la puerta cada vez más insistentes. Los golpes y los lamentos de ellos eran insoportables.
La puerta se vendría abajo en cualquier momento.

No podíamos quedarnos ahí. Poco a poco comenzamos a saltar el muro de la parte trasera de la casa. La anciana no quizó acompañarnos, se encerró con su perro en el sótano de la casa.

Nos fuimos. Corrímos nuevamente por esa calle inclinanada. Más adelante no había casas, a los lados de la calle había terrenos valdíos.
Corríamos, nadie mirába atras.

Estabamos desesperados porque no había lugar en dónde resguardarnos, los infectado habían seguido nuestra carrera y algunos al no controlar su cuerpo, caían rodando por la calle.
Era horrible, todos caían y teníamos que evitarlos. Si se agarraban a un pie y te mordían estabas perdido.

Seguimos corriendo, y ellos nos seguían.

Llegamos a una colonia donde encontramos un convento que parecía abandonado. Nos refugiamos ahí. En cuanto cerramos la puerta nos tiramos al piso, no podíamos más.

Por fortuna la contrucción era completamente de piedra, los muros eran muy altos y la puerta de madera era enorme y gruesa.

Ningun infectado nos vió.

Solo habíamos llegado treinta personas.

*

Los infectados siguieron multiplicándose.

Pasaron los días y cada vez era más difícil sobrevirir, la comida se agotaba.
No podíamos salir porque las calles estaban llenas de ellos, y si descubrían el refugio estaríamos perdidos porque ahora no había una salida trasera.

En la semana tres, ya no había nada de comer. Solo agua.

Estábamos en una habitación hablando unos pocos, cuando vimos que en el patio caía algo que parecía un murciélago gigante.

No teníamos con qué defendernos y creímos que los que inciaron el caos por fin nos habían encontrado y habían venido por nosotros.

Nos equivocamos.

Alguien, no sabemos quién, había dado con nosotros. Y lo que encontramos en el patio  era una especie de paracaídas, y lo que cubría era una cesta con comida.
Desde ese día cada semana nos llegaba una.

No volvimos a salir a la calle. Cada vez que nos asomábamos los veíamos a ellos rondar sin rumbo. Al principio eran muchos, después pocos. No sabemos si terminaron muriendo de verdad o fueron a buscar comida a otro sitio.

El convento se convirtió en nuestro hogar y aqui seguimos esperando el final.

domingo, 26 de mayo de 2013

Sal con una chica que lee.

Sal con una chica que no lee. Encuéntrala en medio de la fastidiosa mugre de un bar del medio oeste. Encuéntrala en medio del humo, del sudor de borracho y de las luces multicolores de una discoteca de lujo. Donde la encuentres, descúbrela sonriendo y asegúrate de que la sonrisa permanezca incluso cuando su interlocutor le haya quitado la mirada. Cautívala con trivialidades poco sentimentales; usa las típicas frases de conquista y ríe para tus adentros. Sácala a la calle cuando los bares y las discotecas hayan dado por concluida la velada; ignora el peso de la fatiga. Bésala bajo la lluvia y deja que la tenue luz de un farol de la calle los ilumine, así como has visto que ocurre en las películas. Haz un comentario sobre el poco significado que todo eso tiene. Llévatela a tu apartamento y despáchala luego de hacerle el amor. Tíratela.

Deja que la especie de contrato que sin darte cuenta has celebrado con ella se convierta poco a poco, incómodamente, en una relación. Descubre intereses y gustos comunes como el sushi o la música country, y construye un muro impenetrable alrededor de ellos. Haz del espacio común un espacio sagrado y regresa a él cada vez que el aire se torne pesado o las veladas parezcan demasiado largas. Háblale de cosas sin importancia y piensa poco. Deja que pasen los meses sin que te des cuenta. Proponle que se mude a vivir contigo y déjala que decore. Peléale por cosas insignificantes como que la maldita cortina de la ducha debe permanecer cerrada para que no se llene de ese maldito moho. Deja que pase un año sin que te des cuenta. Comienza a darte cuenta.

Concluye que probablemente deberían casarse porque de lo contrario habrías perdido mucho tiempo de tu vida. Invítala a cenar a un restaurante que se salga de tu presupuesto en el piso cuarenta y cinco de un edificio y asegúrate de que tenga una vista hermosa de la ciudad. Tímidamente pídele al mesero que le traiga la copa de champaña con el modesto anillo adentro. Apenas se dé cuenta, proponle matrimonio con todo el entusiasmo y la sinceridad de los que puedas hacer acopio. No te preocupes si sientes que tu corazón está a punto de atravesarte el pecho, y si no sientes nada, tampoco le des mucha importancia. Si hay aplausos, deja que terminen. Si llora, sonríe como si nunca hubieras estado tan feliz, y si no lo hace, igual sonríe.

Deja que pasen los años sin que te des cuenta. Construye una carrera en vez de conseguir un trabajo. Compra una casa y ten dos hermosos hijos. Trata de criarlos bien. Falla a menudo. Cae en una aburrida indiferencia y luego en una tristeza de la misma naturaleza. Sufre la típica crisis de los cincuenta. Envejece. Sorpréndete por tu falta de logros. En ocasiones siéntete satisfecho pero vacío y etéreo la mayor parte del tiempo. Durante las caminatas, ten la sensación de que nunca vas regresar, o de que el viento puede llevarte consigo. Contrae una enfermedad terminal. Muere, pero solo después de haberte dado cuenta de que la chica que no lee jamás hizo vibrar tu corazón con una pasión que tuviera significado; que nadie va a contar la historia de sus vidas, y que ella también morirá arrepentida porque nada provino nunca de su capacidad de amar.

Haz todas estas cosas, maldita sea, porque no hay nada peor que una chica que lee. Hazlo, te digo, porque una vida en el purgatorio es mejor que una en el infierno. Hazlo porque una chica que lee posee un vocabulario capaz de describir el descontento de una vida insatisfecha. Un vocabulario que analiza la belleza innata del mundo y la convierte en una alcanzable necesidad, en vez de algo maravilloso pero extraño a ti. Una chica que lee hace alarde de un vocabulario que puede identificar lo espacioso y desalmado de la retórica de quien no puede amarla, y la inarticulación causada por el desespero del que la ama en demasía. Un vocabulario, maldita sea, que hace de mi sofística vacía un truco barato.

Hazlo porque la chica que lee entiende de sintaxis. La literatura le ha enseñado que los momentos de ternura llegan en intervalos esporádicos pero predecibles y que la vida no es plana. Sabe y exige, como corresponde, que el flujo de la vida venga con una corriente de decepción. Una chica que ha leído sobre las reglas de la sintaxis conoce las pausas irregulares –la vacilación en la respiración– que acompañan a la mentira. Sabe cuál es la diferencia entre un episodio de rabia aislado y los hábitos a los que se aferra alguien cuyo amargo cinismo countinuará, sin razón y sin propósito, después de que ella haya empacado sus maletas y pronunciado un inseguro adiós. Tiene claro que en su vida no seré más que unos puntos suspensivos y no una etapa, y por eso sigue su camino, porque la sintaxis le permite reconocer el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida.

Sal con una chica que no lee porque la que sí lo hace sabe de la importancia de la trama y puede rastrear los límites del prólogo y los agudos picos del clímax; los siente en la piel. Será paciente en caso de que haya pausas o intermedios, e intentará acelerar el desenlace. Pero sobre todo, la chica que lee conoce el inevitable significado de un final y se siente cómoda en ellos, pues se ha despedido ya de miles de héroes con apenas una pizca de tristeza.

No salgas con una chica que lee porque ellas han aprendido a contar historias. Tú con la Joyce, con la Nabokov, con la Woolf; tú en una biblioteca, o parado en la estación del metro, tal vez sentado en la mesa de la esquina de un café, o mirando por la ventana de tu cuarto. Tú, el que me ha hecho la vida tan difícil. La lectora se ha convertido en una espectadora más de su vida y la ha llenado de significado. Insiste en que la narrativa de su historia es magnífica, variada, completa; en que los personajes secundarios son coloridos y el estilo atrevido. Tú, la chica que lee, me hace querer ser todo lo que no soy. Pero soy débil y te fallaré porque tú has soñado, como corresponde, con alguien mejor que yo y no aceptarás la vida que te describí al comienzo de este escrito. No te resignarás a vivir sin pasión, sin perfección, a llevar una vida que no sea digna de ser narrada. Por eso, largo de aquí, chica que lee; coge el siguiente tren que te lleve al sur y llévate a tu Hemingway contigo. Te odio, de verdad te odio.

Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.

Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.

Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos.

Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella.

Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace.

Por lo menos tiene que intentarlo.

Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo.

Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos.

¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la sagaCrepúsculo.

Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son.

Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype.

Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat y Aslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.

Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.

O mejor aún, a una que escriba.



Por Charles Warnke-Rosemary Urquico

martes, 7 de mayo de 2013

Robo de ideas.

Hola chicos.

Esta nota la hago para aclarar algo muy importante que seguramente se han preguntado y
quizás por esa misma razón no se han animado a entrar a los concursos.
Hay mucha gente que por medio de concursos o gente que en la que tú confías y le das en algún momento algo que has escrito y te traiciona tomando esa idea que tú creaste como suya.

Chicos desde que empecé con el MF y ahora aqui en facebook con los concursos de libros saben que el único propósito de todo esto es que la gente lea.
Si leen que lean más, y si no leen que adquieran el gusto por la lectura por que es algo fascinante.
Lo único que yo gano con los concursos es satisfacción de que haya gente interesada en los libros, y saben que yo no me quedo con sus historias y mucho menos las hago mías.

Cuando he llegado a publicar alguna en el MF o el blog pongo el nombre del creador. Así que no se preocupen por eso, las historias que me han enviado solo tienen como dueños a sus autores, yo no tengo nada que ver con eso ni me pongo como creadora.

Y para que tengan un poco más de confianza les dejo la siguiente información que sé a muchos les será de utilidad.

¡REGISTREN SUS TRABAJOS! es muy sencillo.

Lo que tienen que hacer es dirigirse a INDAUTOR en la colonia Roma (http://www.indautor.sep.gob.mx).Para el proceso deben cumplir con cierta cantidad de requisitos que pueden encontrar en la página web y algunas formas que ahí pueden ser imprimidas y un pago por el registro que deberán hacer en la sucursal bancaria que les indiquen (son menos de $200).
Esto es por seguridad, por si algún día imprimen una novela para mostrarla, o le sacan copia o que la tengan en su computadora y por alguna razón alguien la toma, la lleva a una editorial y la publica como suya siendo que no es así.
Por eso registren sus trabajos con su nombre, sino no podrán comprobar que el trabajo les pertenece.

Saludos a todos